La rebeldía como motor de evolución

La rebeldía como motor de evolución

La palabra “rebeldía” a menudo se percibe con connotaciones negativas, asociándola con desobediencia y conflicto. Según el Diccionario de la Real Academia Española, «rebelde» es quien se opone a la obediencia o a una autoridad. Sin embargo, esta definición técnica no captura completamente las implicaciones sociales y culturales del término.

Desde una perspectiva psicológica, se ha comprobado que los niños son como esponjas, absorbiendo información durante sus primeros años de vida. Este período es crucial para el desarrollo de su identidad y comprensión del mundo. En nuestros hogares, los adultos nos enseñan y muestran el camino, pero si esos adultos también aprendieron un camino específico, ¿no es posible que existan otros caminos? Si mis padres crecieron en un entorno de insensibilidad, conflicto o adicciones, es probable que sus hijos perciban los mismos escenarios que ellos vivieron y los sigan repitiendo.

Entonces, si la rebeldía implica ir en contra de la autoridad, ¿sería beneficioso que los jóvenes cuestionaran la vida, las acciones y el comportamiento de sus padres, familia, gobierno y sociedad? A menudo, nadie nos prepara para afrontar la incomodidad de la confrontación, y por ello la juzgamos, rechazamos y estigmatizamos como algo negativo.

En la adolescencia, los jóvenes experimentan cambios significativos en su cerebro y además se forma su identidad con todo lo recopilado en su infancia, ejemplos, patrones, ideas, etc. La corteza prefrontal, responsable de funciones como la planificación, el razonamiento y el autocontrol, aún está en desarrollo, hasta los 21 años. Este proceso de maduración continúa hasta bien entrada la edad adulta. Durante este período, los adolescentes pueden mostrar comportamientos impulsivos y tener dificultades para pensar a largo plazo, lo que puede interpretarse erróneamente como rebeldía, pero es el asentamiento y elección inconsciente en algunos casos, de lo que querrá ser y hacer con las herramientas otorgadas desde su infancia.

Por otro lado, en los adultos, la rebeldía puede surgir del agotamiento y el cansancio acumulado a lo largo de una vida llena de luchas internas e insatisfacciones personales y sociales. La rebeldía, en este contexto, puede ser vista como una invitación a despertar, a cambiar y a replantear.

Ejemplos históricos, como el de Mahatma Gandhi, demuestran que la rebeldía puede ser una fuerza poderosa para el cambio. Gandhi desafió el dominio británico en la India a través de la resistencia no violenta, mostrando que cuestionar el sistema puede llevar a transformaciones significativas.

La rebeldía está estigmatizada, pero tiene un valor profundo para nosotros y para la humanidad. Detrás de ella, surgen grandes cambios que pueden transformar nuestra vida y nuestro mundo. Reconocer la rebeldía como una herramienta de crecimiento y transformación nos permite apreciar su verdadero potencial.

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